Sobre mí. Fotografia de familias en Alicante Mónica Santonja

Hola, soy Mónica.

Durante muchos años la fotografía ha sido mi manera de detenerme a mirar. A través de ella he aprendido a reconocer la belleza de lo cotidiano: esos momentos silenciosos que forman la infancia y la vida en familia.

Con el tiempo esa forma de mirar se convirtió también en mi profesión. Desde entonces acompaño a otras familias intentando preservar en imágenes esos instantes que hoy parecen pequeños y que, con los años, se vuelven esenciales.

Vivo y trabajo en Alicante, y sigo creyendo que la fotografía puede ser una forma sencilla y poderosa de guardar lo que realmente importa.

Por qué Historias mínimas

Historias Mínimas nació hace muchos años, cuando mis hijos eran pequeños y yo sentía una necesidad muy profunda de detener el tiempo.

No el de los grandes acontecimientos, sino ese otro tiempo más frágil y silencioso: el de los días que pasan casi sin darnos cuenta y que, sin embargo, están llenos de vida. Intuía que la infancia estaba hecha de momentos pequeños que desaparecerían demasiado rápido si no encontraba una forma de guardarlos.

Así empezó todo.

Con una cámara cerca y el deseo de conservar lo que estaba ocurriendo delante de mí. Momentos sencillos que parecen insignificantes mientras suceden, pero que con los años adquieren un valor inmenso.

Abrí entonces un pequeño blog donde fui reuniendo esas imágenes y esos fragmentos de vida. Lo llamé Historias Mínimas porque en el fondo hablaba de eso: de las pequeñas escenas que forman nuestra memoria.

Con el tiempo, casi sin darme cuenta, la fotografía dejó de ser solo una forma de mirar mi propia vida y se convirtió también en mi profesión. Durante más de trece años he acompañado a muchas familias fotografiando la infancia de sus hijos y algunos de los momentos más importantes de sus vidas.

Hoy Historias Mínimas vuelve a su origen, pero desde otro lugar. Con más experiencia, con otra mirada y con la certeza de que aquello que realmente merece ser recordado casi siempre ocurre en silencio.

Historias Mínimas sigue siendo, en el fondo, lo mismo que fue al principio.

Una forma de mirar la vida con atención.
Y de conservar aquello que un día sabremos que fue irrepetible.